Fe
Con los ojos apretados, clavados en el cielo, ella suplica a un Dios, desde lejos…
y le dice que esta vez sí va a cumplir con sus promesas, ¡que si va a cambiar! Lo jura.
Hace la señal de la cruz tres veces sobre sus labios para cerrar el pacto y se va, confiada de que ese Dios alto la cuida, que esta vez lo logrará.
Avanza con pasitos sigilosos, asoma la cabeza, después el hombro y demás
y allí sentados en el pedestal los jurados de mármol, impávidos, la ven ingresar…
Pase, señorita, comience a hablar.