La elegida por Dios, la que llamaron prostituta, la que veneraron,
La que tuvo que parir para convertirse en madre,
La que dio su costilla y también echaron,
Las que cubrieron su rostro y las que mutilaron,
Las que lucharon para formarse, las que votaron,
Las que lapidaron,
esas mujeres somos todas
Lo que lograron es nuestro legado.
Esa mujer hoy tiene un rostro para ser vista,
una voz para ser escuchada
unas manos para hacer lo que le plazca
unos pies que avanzan y unas alas desplegadas para volar.
Esa mujer de la que nadie hablaba
Que no pudieron anular,
hoy aquí está